Bueno, pues aquí inauguro un blog para estar en contacto con todos sin olvidarme de nadie... El nombre está bien claro: cualquiera que me conozca un poco sabrá que me pilla el toro la mayoría de las veces para cualquier cosa. Pues esta experiencia no es menos, ya que decidí del todo venirme una semana antes de tener que venir... Así que nada, ahí está el por qué del nombre.
Sobre los primeros días hay bastante que contar, pero ya lo haremos cara a cara! El curso de Torino no ha servido para mucho, sólo para conocer gente, y que nos den una serie de instrucciones para las actividades con los alumnos. He conocido el centro de la ciudad (Carlos, no sabes lo que te estás perdiendo) y también Il Duomo, y es todo muy muy muy bonito. Hay que destacar sobretodo las plazas enormes y las fuentes que hay, preciosas... Me ha encantado toda esta parte, y ver también el gran número de campos de fútbol que hay, o ver Dell’Alpi desde el cielo. Y los helados impresionantes.
Después llegué a Conegliano, que fue el primer contacto de verdad con la beca. Desde que cogí el tren de Milán a Venecia ya estaba un poco triste. Después llegué al pueblo, no está mal, es bonito, tiene muchos parques, un bosque, un río, muchos puentes y un castillo. Pero parece un pueblo de gente mayor, no hay muchos jóvenes. Al llegar salí de la estación, seguí las indicaciones de mi compañera de piso, y como no podía ser menos, me perdí (la orientación y yo no nos llevamos bien). Sin duda perderme era una de las cosas que intuía, pero no de esta forma. Después de arrastrar las maletas por medio pueblo, y pasar la segunda vez por la misma calle al transcurrir una hora, una señora, moldava, se dirige a mí en los siguientes términos:
- ¿Está usted bien?
- (Yo pienso… si a esta mujer le parece estar bien llegar a un pueblo perdido, sin nadie alrededor, tirando de 50 kg de equipaje… mal empezamos) Sí sí, gracias!
- Lo siento, es que le he visto ya dos veces por esta calle y creo que está un poco perdido… ¿Quiere que cojamos el coche y busquemos su casa? ¿Le echo una mano?
- (A mí me abruma tanta amabilidad, de la cual desconfío) ¿El coche? No no, gracias, no es necesario… Estoy buscando la Vía Vazzoler…
- ¿Via Vazzoler? No me suena nada…
- Tiene que estar aquí cerca, me lo ha dicho mi compañera…
En este punto entablamos una conversación sobre de dónde vengo, cuándo he llegado, cuánto tiempo voy a estar aquí, qué he estudiado, sobre su nacionalidad, y tantas cosas…
- (Saca el móvil, llama a una amiga, le cuenta mi historia y le dice que busque la calle por internet… la amiga no la encuentra)
- Tiene que estar aquí cerca… he llamado a mi compañera y me ha dicho eh, que, eh… que hay que subir… pero me he perdido…
- (Vuelve a sonar el teléfono, una amiga moldava que estaba preocupada por ella, tócate!) ñaklsjdfalj djaldskjdj ESPAÑIK alksdjfalkjdsf… (le ha contado la historia también a la moldava… y cuelga) Mi amiga, que estaba preocupada… Vamos a coger el coche que ya sé que calle es…
- (Empezamos a dar vueltas y yo acojonado pensando que todo es una trama moldava y que en cualquier momento esta señora me traicionaría) No te preocupes, con la ayuda de Dios encontraremos tu casa.
A todo esto, llamándome varias veces seguidas desde mi casa y yo con el miedo de responder… No sé si más miedo a que la señora moldava desconfiara de mí, o de decirle a mi madre que estaba en un pueblo desconocido, en un coche desconocido, con una señora desconocida, que había bajado a ayudarme así por las buenas… además de saber que esperaban mi llamada desde hacía por lo menos dos horas…
- (Encontramos la casa, me ayuda con las maletas… en ese momento llega mi compañera, y le digo a la moldava…) Muchísimas gracias, no sé qué hacer para agradecérselo porque verdaderamente me ha casi salvado la vida…
- No no! No exageres! Quizás algún día yo me pierda en España, y quién sabe si vendrá alguien a ayudarme con mis maletas. Hoy te ayudo yo, mañana me ayudará a mí alguien…
Verdaderamente yo creo que si alguien llega a la 1 de la mañana a Armilla por ejemplo, tirando de unas maletas… no me imagino a nadie bajando a ayudarlo y a coger su coche para buscar una casa… Pero en fin, la señora se fue como había venido, y para mí fue la primera alegría que me llevé. Después pensé que la habían enviado del cielo, sobretodo cuando recordé que había dicho “con la ayuda de Dios la encontraremos” (A ver si el contacto con Italia me está volviendo ultra-católico jajaja!)
En fin, el contacto hoy con el instituto y los alumnos ha sido también muy positivo. Las tardes se me hacen muy largas y no deja de llover, así que se me ha pasado varias veces por la cabeza tirar la toalla y volverme, pero no sé de dónde me está saliendo la fuerza para quedarme. Por el momento, el instituto ha sido lo mejor, además de la gentileza de la gente (y los helados). Mañana voy a ver al máquina, que tengo ya muchas ganas de verle y tengo además que llevarle muchas cositas…
Espero volver pronto a España. Ya puedo decir con conocimiento de causa que como en España en ningún sitio. Que me perdonen los no-andaluces, pero cuando cruzas Despeñaperros se nota, así que estoy deseando volver a cruzarla, en sentido hacia el sur, y que Andalucía me reciba con su sonrisa y sus brazos abiertos. Un abrazo a todos y un beso. Os echo de menos y espero veros pronto.
Luife.