sábado, 13 de noviembre de 2010

Descubrimientos...

Desde que llegué a Italia y más todavía desde que llegué a Conegliano, he ido descubriendo muchas cosas. De algunas ya he hablado, como mi patriotismo latente y mi sentir andaluz, de otras no he dicho nada. Una de las cosas que he descubierto aquí es que también hay Sol, sí. Salió ayer por primera vez desde que estoy aquí (lo cual manda huevos, como diría alguno) y no llovió. Hice una foto para inmortalizar tal momento que no sé si se volverá a repetir. Otra de las cosas que he descubierto es que la cocina y el baño extrañamente no se limpian solos... Y diré más: es un puñetero coñazo limpiarlos. Ayer, después de limpiar la cocina decidí no volver a comer en varios días, porque no se puede ensuciar tanto... Pero hoy me ha entrado hambre. ¿Cuándo? Al volver de la montaña... Sí, he ido a dar un paseo a una montaña que hay a 50 km de aquí con dos profesores muy amables. Los que me conocéis sabéis que no soy yo de hacer excursioncitas, pero ya era casi por compromiso. Muy bonito todo, muy natural, pero sigo prefiriendo y preferiré siempre correr detrás de un balón, incluso sin rumbo.

Esto me lleva a pensar en otra cosa que he descubierto. Los italianos tienen un sentido un poco peculiar del concepto "distancia". Me explico: aquí el coche se usa para todo. Si yo tuviera el mío habría encajado a la perfección en esta filosofía. Recuerdo que una vez lo cogí para ir a una farmacia que esta al lado de la Plaza de Gracia. El hombre encargado de la inmobiliaria de la casa anterior quería llevarnos en su coche a hacer unos papeleos que he tenido que hacer yo para la nueva; bien, tardé una hora en ir y volver... andando. Lo que se supone que estaba lejísimos, tampoco era para tanto. Hablando ayer con el vicepreside, me dijo que podía salir de fiesta aquí, pero que necesitaba el coche; a continuación comenzó a decirme dónde... Bien, algunos están a 10 minutos de mi casa. Por cierto, el vicepreside es un hombre curioso: tiene melena rizada al estilo pianista de Camela, pero por arriba esta calvo, es una mezcla de Santiago Segura y el propio pianista de Camela... Es un Danny de Vito (sobre todo en la de Los gemelos golpean dos veces) sólo que sacándole dos cabezas y con un bigotillo y una perilla extrañas... Dios, ¡es tremendo!

Y bueno, ya el colmo es lo de la basura. Tengo que tirar la basura separando los restos orgánicos por un lado, el plástico y las latas por otro, y el papel y el cartón por otro. Hay un calendario del año en el que te indican qué recogen cada noche... Es un coñazo también esto.

En fin, creo que es hora de ver un capitulito de CCAVM y a dormir, que mañana hay que madrugar. Aquí cuelgo la foto. Está hecha desde mi habitación y recién despierto así que no se puede esperar gran cosa. Por cierto, anochece a las 16.30, ¿esto qué es? ...





Buenas noches. Besos y abrazos.

Luife.

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