sábado, 20 de noviembre de 2010

A pocos días de Granada...

El día 24, si Dios quiere, vuelvo a Granada otra semana. Tengo que hacer papeleos, se supone, aunque ahora todo está en el aire. Es el problema de tener que sacar vuelos con antelación para poder hacer todo de forma económica. Esta semana se me ha pasado rápido, estuve en Trieste de fiesta y lo pasé muy bien. Todo sería un poco más fácil si este pueblo estuviera un poco más animado... Pero bueno, mi azar me ha traido aquí en lugar de a Roma o a Bologna... qué le vamos a hacer.

Leyendo mio fratello la entrada de Ferrara, vio que nombraba la historia de un gallego en Malta... y me pide que la cuente. Estuve en Malta hace tres años, con una de las famosas becas del MEC de 3 semanas. Elegimos ir a Malta porque pensábamos (y así era) que había mucha fiesta, y porque había un gran número de españoles. Llegamos allí, y el país nos pareció un poco menos desarrollado que los que estamos acostumbrados a ver en Europa. Había mucha fiesta sí, pero es un país pequeño, el nivel de vida no es alto, los hoteles estaban regular... El caso es que una de las primeras noches, la segunda o la tercera creo, decidimos salir a dar un paseo por los alrededores de nuestra residencia, para ver qué había por allí. Pues bien, íbamos por una calle oscurilla, me acuerdo que nos habíamos parado debajo de un pórtico para hacernos fotos, cuando de repente se para al lado nuestro un coche azul del que sale un muchacho... Empezó, en inglés, a intentar preguntarnos en inglés por dónde se iba a su hotel, porque se había perdido. Alguno intenta contestarle en inglés, sin tener mucha idea, buscando en el mapa. De pronto alguno de los que nos habíamos quedado detrás empieza naturalmente a hablar en español... Cuando este chaval perdido nos escuchó... Se le cambió la cara. Se le iluminó, y nos dijo AH! ¡Pero sois españoles! con su tonillo gallego... Todos nos pusimos muy contentos de encontrar a este amigo español, al cual le cambió el día. El muchacho empezó a contarnos lo poco que le estaba gustando Malta, y que encima su novia (la cual no salió del coche) estaba muy cabreada con él por haberla llevado allí... Estuvimos hablando un rato más, nos hizo fotos, y se fue muy contento porque le dio mucha alegría encontrar españoles allí...

¿A qué viene esta historia? Pues a que cuando estuve en Ferrara, al salir del supermercado, escuché a tres jóvenes hablando en español... Y cuando los escuché me di la vuelta diciendo "¡Están hablando español!". Nos pusimos muy contentos nosotros (en cierto modo éramos los "gallegos de Malta" esta vez). Eran tres estudiantes Erasmus, y nos contaron que había muchos más... Nos paramos con ellos cerca de una hora (lo cual además nos hizo perder el último autobús, y tuvieron que venir a por nosotros), y nos reímos mucho. Nos contaron cosas de Ferrara, donde podíamos ir, nos dijeron que fuéramos de fiesta con ellos... En fin, magnífico. Me encanta la sensación de alegría que tuvimos cuando los encontramos. Y la facilidad con la que nos ponemos a hablar cuando pasan estas cosas.

En fin, va siendo hora de preparar la comida. Ya contaré algún día otra historia más que hay del viaje a Malta, en otra ocasión. Espero que estéis todos bien y veros pronto, aunque de nuevo será un viaje fugaz.

Besos y abrazos.

Luife

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